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Cosas del barrio - Vínculo social y ritual del alcohol

Vínculo Social y Ritual del Alcohol

No se bebe entonces por placer, sino en un intento de sostener la relación grupal. Habitualmente no se bebe, -o apenas se bebe, -entre semana. Tampoco se bebe durante las comidas. y sin embargo se bebe sin límites durante los fines de semanas.

Esto recuerda el modo anglosajón de consumir alcohol. Es la mera ritualización grupal de la ingesta de alcohol. Se empieza a beber porque en otro caso el grupo te aísla. En el caso que no te aísle, se bebe para sentirse más identificado con el grupo, o para llevar la misma marcha que el resto.


Alternativas o Soluciones a este Fenomeno

Habría que considerarlas bajo dos aspectos: Uno enfocado hacia anular o reducir a límites aceptables las molestias que se le producen al vecino y otra con seguridad la más importante, encaminada a conseguir disminuir la adicción que de manera alarmante está produciendo el consumo de alcohol en nuestros jóvenes.

En el primer caso y a la vista de los resultados obtenidos, hemos de señalar que la limitación de horarios para expender bebidas alcohólicas en ultramarinos y otros establecimientos, así como la prohibición de consumir bebidas en el exterior de bares, tuvo un considerable efecto de reducción de estas concentraciones en nuestro Barrio.

En consecuencia el alcohol es un elemento que tiene su lugar en el seno de las actividades de ocio y el ocio es para los jóvenes, un espacio de libertad muy acusado. El alcohol viene a marcar la discontinuidad entre dos tiempos: Trabajo y Ocio, es decir fiesta y trabajo o estudio. Dicho de otra manera, el alcohol se inscribe en primer espacio de la libertad.

Existe por consiguiente una vinculación entre alcohol y ocio, es decir del hecho de estar desocupado, de sentirse libre del trabajo o del estudio. Empieza pues a vislumbrarse lo que de dramático tiene en esas condiciones el consumo de alcohol, ya que el tiempo libre viene a identificarse con y prácticamente a agotarse en la reunión y no hay modo de estar en reunión más que por el rito del alcohol, paso previo o entrada al consumo de otras sustancias estimulantes.

Sería de un gran valor un esfuerzo colectivo de padres para limitar a horas razonables la estancia de nuestros hijos en la calle, exonerando a la policía de una ingrata labor, cual es las cargas contra grupos de jóvenes. Si además cuando alguno es nuestro hijo y recibe algún mamporrazo, denunciamos enérgicamente la acción.

Hay también que apelar a ese 90% de jóvenes totalmente normales, con un buen nivel de formación y capacidad de entender las razones que asisten a los vecinos, que a lo mejor son Sus propios padres, y que acuden a esas movidas, tome conciencia de que a veces sirve de cobertura a ese restante 10%, que utilicé esas concentraciones, para dar salida a sus más bajos instinto vandálico, desahogando sus inclinaciones violentas, tanto en perturbar de manera delictiva el descanso y la paz ciudadanas, como en producir daños contra la propiedad privada, vehículos, telefonillos, puertas y cristales en viviendas, mobiliario urbano que pagamos entre todos, así como convertir nuestras calles y aceras en la más repugnante letrina, en un claro atentado contra la salud pública.

En cuanto a disminución del consumo de alcohol y su forma de vida asociada, nos remitiremos a opiniones autorizadas como la de D. Miguel Altuna Sociólogo y D. José L. Álvaro, Profesor Titular de Sociología en la Universidad Complutense, los cuales señalan:

“Que la calidad medioambiental, la contaminación, incluida la acústica, la vida en un hábitat agradable, la existencia de equipamientos socio-deportivos, el desempleo, la precarización en el trabajo, el desarrollo de una vida sexual gratificante, sor factores en los que se puede incidir con medidas efectivas, que generan y refuerzan los estilos de vida saludables.

Para ellos como para todo, la educación es un ámbito muy importante de actuación, pero también lo son la familia, los grupos juveniles, los medios de comunicación y las Administraciones Públicas entre otros muchos. Al ser múltiples los factores que intervienen en el desarrollo de refuerzos de los hábitos saludables de vida, serán necesarios del mismo modo, medidas legislativas, económicas, educativas, urbanísticas. etc. para que las opciones más saludables de la vida diaria, sean las más fáciles de elegir, venciendo las dificultades físico-económicas y las debidas a modelos o pautas culturales.”