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Asociación de Vecinos Manuel de Falla - La Laguna / Avda. Juan Carlos I s/n (esq. C/ Velázquez) - 11010 Cádiz - Tflno.: 956 200 146

 
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Historia de la Asociación

Índice del artículo

Nace la Asociación en el año 1979, al par que los ayuntamientos democráticos. Por iniciativa de un grupo de vecinos, se convoca una Asamblea Vecinal, a la cual acuden 38 Presidentes de Comunidades del Barrio y en la cual se trataba de analizar y evaluar las condiciones que para el desenvolvimiento de la vida ciudadana, se ofrecían a sus habitantes.

El resultado de ese análisis no pudo ser más elocuente. Una zona que estaba calificada como residencial, se había transformado por la voraz e inhumana especulación de los propietarios del terreno, con la connivencia de los Ayuntamientos de la Dictadura, en el paradigma más demoledor, de lo que no puede ser el urbanismo. Así, menos de 5 hectáreas, están ocupadas por 4.000 viviendas, que se reparten en 104 inmuebles, algunos de ellos con 13 niveles de altura, alcanzándose en determinadas zonas, las 278 viviendas por hectárea, que supone casi el 400% de lo que determina la ley del suelo. Y todo ello con la total carencia de las dotaciones, equipamientos y servicios, que esa ley establece, para dar un mínimo de calidad de vida a 16.000 habitantes, que en aquella fecha vivían en este barrio. Dato significativo era la carencia total de zonas verdes, sólo existían unos pequeños parterres al pie de algunos edificios. Recuérdese la exigencia de al menos 2 m2 por habitante.

Con ese panorama es fácil entender la unanimidad en crear una Entidad Vecinal que con el nombre del insigne músico gaditano, tratase de frenar el desmadre urbanístico, salvase el poco espacio libre existente y reivindicara para el barrio, las dotaciones y servicios, que por ley nos correspondían.

La Junta Directiva Fundacional, estuvo constituida por los siguientes vecinos:

Presidente Arturo Prada de la Fuente
Vicepresidente Víctor García Fernández
Secretario Sixto Arjonilla Terrero
Tesorero Cayetano Geraldia Rey
Vocales Alfonso Benítez Garraton
José Aneyro Canosa
Jesús Ramón Martinez
José F. Palomeque Diaque

La redacción y aprobación en el año 1984 de un Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) para la ciudad, Promovido por el gobierno socialista, del Alcalde Díaz, permitió presentar sugerencias y alegaciones en línea con las demandas ciudadanas y a partir de ahí, intervenir por los centros de decisión, en todo aquello que concernía a nuestro barrio. Dicho de otra manera, se actuó como sociedad civil organizada y se ejerció el derecho democrático al control cívico del poder.

Durante el tiempo transcurrido se consiguió: Alumbrado realmente público y con luminaria estandarizada para toda la zona (que por muchos años fue inexistente), una plaza pública de 3.000 m2 en el centro del barrio, y otra de 2.000 m2 próxima a la anterior, además de pequeños espacios de zonas verdes, como las plazuelas Capataz Pájaro y Pintor Alonso Cano, viales en aceptables condiciones, Ambulatorio primero, y actualmente un moderno centro de salud, centro cívico, destinar una parte de zona anexa a equipamiento escolar con la construcción de parvulario, E.G.B. y Formación Profesional, control y mejora de la limpieza pública, etc.

Lo mencionado anteriormente, ofrece un panorama elocuente de las carencias existentes cuando se constituyó la Asociación.

Actualmente representando a 2.000 vecinos, esta Asociación gestiona la problemática del día a día, aparte de celebrar y organizar actos informativos, culturales, lúdicos que permitan el conocimiento y la relación convivencial de sus vecinos. Alguien dijo que “ El conocimiento engendra respeto y éste es la base para una convivencia democrática y solidaria ”.

De su Junta Directiva y a través de estas dos décadas largas de vida, de la Asociación, han formado parte más de 100 personas, las cuales de manera gratuita, altruista y voluntaria han colaborado en las mejoras de la calidad de vida de los habitantes de este barrio. La Asociación ha participado a su vez en Federaciones locales, contribuyendo de manera solidaria a la mejora de todos los que configuran esta hermosa y trimilenaria ciudad de Cádiz.


¿Por qué nació la AVV Manuel de Falla?

Cuando en el año 1.979, un grupo de Presidentes de Comunidades de nuestro Barrio decidimos constituir una Asociación Ciudadana, además de otras reivindicaciones, nos movió a ello la voluntad de tratar de poner coto al desmadre urbanístico, que en La Laguna se había producido, sin otro código que una inhumana especulación y la convivencia de los que, como quedaba ampliamente demostrado, solo en teoría o sobre el papel protegían los derechos vecinales.

Sin duda, que el advenimiento de los Ayuntamientos democráticos y en consecuencia, una representación real y sin subterfugios en los Gobiernos Municipales, iba a permitir a los ciudadanos una más eficaz defensa de sus derechos como tales.

Sin embargo y a pesar de nuestro moderado optimismo, también éramos conscientes que habría de transcurrir mucho tiempo para que la cobertura legal que había respaldado tanto desmadre pudiera ser desmantelada. Desgraciadamente no nos equivocábamos en nuestras apreciaciones y la reciente decisión del Supremo Organismo de Justicia, en relación con la plaza en construcción junto a la iglesia parroquial, ha confirmado nuestros temores.

¿Significa ello que nuestras peticiones de justicia y racionalidad para el escaso suelo ya existente, eran planteamientos de locos, ilusos o sencillamente gentes dispuestas a quebrar los sagrados intereses de los propietarios de aquellos terrenos, verdaderos mecenas de nuestro Barrio, del cual habían obtenido solo algunos cientos, por no decir miles de millones utilizando en su propio y único provecho la permisividad de aquellas disposiciones "legales"?.

Al igual que entonces decimos y mantenemos, porque nos sobran razones y porque ellas están al alcance de cualquiera que quiera darse un paseo por nuestras calles, que no hemos estado nunca equivocados y que sí son inhumanas y propiciadoras de la más brutal especulación, las normas legales que han hecho posible una sentencia como la que comentamos. Esperemos y en ello confiamos, que en el futuro no puedan repetirse actuaciones depredadoras como las realizadas en nuestro Barrio y que una nueva e inequívoca Ley del Suelo ponga fin a tanto desmán.
Afortunadamente, lo justo de nuestras reivindicaciones, fue desde un principio asumido por el Equipo de Gobierno Municipal y al elaborarse el Plan General de Ordenación Urbana, muchas de ellas fueron recogidas.

Así se impidió la construcción de un nuevo edificio en el lugar donde hoy ocupa lo que hoy denominamos "placita", con el cual se pretendía culminar el complejo Velázquez, verdadero ejemplo de hacinamiento en cuanto a número de viviendas por metro cuadrado; se racionalizó la construcción del edificio Gades III y IV, obteniéndose para el uso público la Plaza Pintor Meléndez, se redujo a valores aceptables los niveles de edificabilidad en los inmuebles construidos después de la vigencia del P.G.O.U. y se calificó como zona verde el lugar que ocupa la nueva plaza. Posteriormente, y por acuerdo de permuta, entre antiguos propietarios y Ayuntamiento se destinó a equipamientos (futuro Centro de Salud) la parcela colindante con la mencionada nueva plaza y situada entre calles Velázquez y Murillo.

Recientemente, y como hemos podido leer en la prensa local y personalmente en reuniones mantenidas con representantes cualificados de Partidos de la Oposición en la Corporación Municipal, se ha dado inequívoco testimonio de solidaridad con nuestras reivindicaciones, lo cual valoramos y agradecemos en toda su dimensión. Lógicamente se disiente, y ello es normal tratándose de la Oposición, en el camino elegido para ocupar aquellos terrenos y dar respuesta a tan justa y popular demanda. También es verdad, que cada momento tiene sus propias exigencias y condicionantes y que por ello resulta difícil juzgar una decisión a "toro Pasado".

Se alega el encarecimiento que la desafectación o expropiación ha sufrido después del dictamen jurídico. Lógicamente como contribuyentes, y en este caso de los de más alto nivel, porque la zona así lo determina, deseamos y exigimos que el dinero de nuestros impuestos se administre e invierta de la mejor manera posible y obteniendo de ellos la máxima rentabilidad. Pero este concepto no solo tiene un significado crematístico, también es aplicable y en su más noble acepción, a lo humano y social. Por ello nosotros creemos que es rentable dotar a un populoso y congestionado Barrio urbanísticamente hablando, de una merecida zona de juegos para su chavales y de lugar de encuentro y convivencia para los mayores.

Tal vez el propiciar el conocimiento y la solidaridad entres los seres que viven puerta con puerta y que por las condiciones en que interesadamente se ha desarrollado nuestra sociedad, se ignoran totalmente, sea una digna y rentable inversión, aunque se rédito sea difícilmente cuantificable.

Pero como también hemos podido leer en Diario de Cádiz, los propietarios del solar en cuestión están plenamente convencidos de la necesidad de mantener la Plaza como tal. Ello, creemos, indica una buena disposición para la negociación, y entendemos el deseo manifiesto de colaborar con el Gobierno Municipal en esta necesaria dotación, tal vez con el tardío, pero siempre bienvenido deseo de compensar con una buena acción pasados desatinos.

Por todo ello confiamos en que no sea muy importante el quebranto económico para nuestras arcas municipales e incluso confiamos en que la nueva dotación de suelo que los terrenos ociosos de Astilleros van a representar permitan repetir la exitosa y bien concebida permuta realizada y gracias a la cual disponemos, junto a la Plaza, de un excelente CENTRO DE SALUD. Que los hados nos sean propicios.


Orígenes del movimiento vecinal en Cádiz

Para hablar del Movimiento Vecinal en Cádiz, sin duda hemos de referirnos a su aparición en el Estado español hacia 1969.

El Movimiento Vecinal en España, aparece como un movimiento social urbano como consecuencia de la degradación del espacio urbano en plena dictadura franquista.

Cádiz, por su configuración geográfica, padece aún más dicha degradación.

Emerge también como un movimiento contestatario al Régimen y de rechazo a la dictadura.

Por tanto, es aglutinador de gran parte de la militancia antifranquista y de izquierdas. En aquella época carecían de organización e infraestructuras legales y muchos se refugiaban en el Movimiento Vecinal.

En Cádiz esta militancia no era ajena a la situación y a finales de los años 60, San Lorenzo del Puntal aparece como la primera asociación vecinal. Más tarde se constituye la de 1º de Mayo y luego el resto.

Como en el resto del Estado, lo hacen al amparo de la ley 191/64 de 24 de diciembre, que articulaba las normas por las que se ejercería la “libertad de asociación” reconocida en el artículo 16 del fuero de los españoles. (Ley franquista). Inadecuada o no, ésta Ley sirvió para regular todo el proceso asociativo en los barrios populares. Hoy no nos vale.

Todavía existen asociaciones con unos estatutos elaborados según se imponía en la época y que hoy han de modificarse porque carecen de elementos y mecanismos democráticos en gran parte de sus contenidos. Por tanto sería una herramienta, que de mantenerse tal cual, no nos serviría para lo que en la actualidad se está debatiendo.

Este movimiento, aún teniendo un marcado cariz político de izquierdas, se define como pluralista e interclasista y aparece además de, como consecuencia de la degradación del espacio urbano, como una reacción de los ciudadanos por las carencias sociales. De ahí su carácter estrictamente reivindicativo.

En la última etapa de la dictadura, cuando nacen las primeras AA. VV. En Cádiz, al igual que en el resto del país, estas carencias se centraban en la falta de medios, de equipamientos en el entorno urbano y en la falta de infraestructuras, además de la necesidad de los ciudadanos de aquella época de integrarse en movimientos asociativos como algo esperanzador y con expectativas de cambio.

Sin embargo, si hablamos de Cádiz, al ser una ciudad no de paso, donde no existian movimientos estudiantiles, dode el movimiento clandestino antifranquista lo tenía mucho más difícil que en cualquier otra ciudad de España, las AA. VV. Llegan algo más tarde que en resto del estado y por consiguiente no se tiene gran experiencia en este tipo de organizaciones.

Al comienzo de la década de los 80, con algunos años ya de rodaje por parte de algunas asociaciones, se llega a construir en Cádiz la primera federación de AA. VV. Con el nombre de “CADICE”, donde se integran asociaciones como las de: Puntales, Loreto, 1º de Mayo, Lacave, Trille, La Laguna, Cortadura, Poeta Alberti, Miramar, Miguel Hernández, El Pópulo, La Viña, Mentidero, Bahía Gaditana, San Juan, San Carlos, etc..

Todas excepto Poeta Alberti, representan a grandes barrios de la ciudad y prácticamente casi la totalidad constituían el Movimiento Vecinal en Cádiz.

Sin embargo, este movimiento aparentemente fuerte, jamás ha protagonizado movilización alguna de masas, o de ciudadanos en respuesta a las carencias sociales que antes aludíamos. Tan solo, y al comienzo de la etapa socialista, hubo algunos intentos de aglutinar a los vecinos de los barrios federados, pero en actividades culturales y deportivas.

No obstante, se emprendieron acciones que contribuyeron de alguna manera a que la federación se forjara con mas fuerza, como una entidad de gran peso frente a la Administración Local.

Al principio se participaba en órganos y patronatos con cierto protagonismo; sin embargo, poco a poco, el centro de atención y tema de discusión iba reduciéndose solo a las fiestas de los barrios y al reparto de subvenciones para este fin. Con lo cual se introdujo un elemento diferenciador que en vez de unir, lo que hacía era dividir, además de obviar otras inquietudes u objetivos de la federación.